Los Fondos Mutuos explicados con manzanitas

Una tarde de café fue la mejor excusaJosé, Francisco, María, Pedro y Leonor, 5 ex compañeros de colegio, se reúnen y vuelven a verse tras 28 años de escaso contacto. A sus 45 años, con más de un dejo de nostalgia, deciden compartir y recordar anécdotas que los llevan a una niñez cada vez más lejana, una época donde casi todo era alegría y las responsabilidades se remitían a lo académico. Las risas no tardan. Bromas a profesores, veladas de aniversario, bailes de alianza. Alegría. Sin embargo no todo. Rememorando recuerdos del pasado tarde o temprano llegan al presente. La mayoría sincera un inconforme estado actual y pesimistas perspectivas para el futuro.

José relata que está felizmente casado, tiene 3 hijos y se desempeña como gasfíter independiente. Por su lado Francisco trabaja en oficinas como junior, no tuvo hijos y gusta definirse como un soltero empedernido. En contraste María es profesora de inglés, tiene una hija y es madre soltera. Al igual que María, Pedro es padre soltero de 2 hijos y se desempeña como analista de finanzas. Finalmente Leonor está felizmente casada, con 3 hijos y trabaja como secretaria. Tras sus relatos van encontrando elementos en común: todos adquirieron créditos hipotecarios para la compra de viviendas, todos pagan por la educación de sus hijos no son muy optimistas sobre la jubilación que obtendrán en un par de décadas más. Todos recalcan que la vida ha sido dura, que el trabajo es imprescindible, que proyectan un mejor pasar para sus hijos en base a la educación y que gustarían de una vejez que, al menos, les permita disfrutar la propiedad de sus bienes sin deberle a nadie.

Pedro fue uno de los asistentes que escuchó con especial atención los relatos de sus ex compañeros. Gracias a su esfuerzo y más de una beca, Pedro logró estudiar en la universidad y entrar al mundo de las finanzas. Poco a poco fue sintiendo pasión por la economía, pasión que lo llevaría a dedicarse a analizar los cambios de precios de los bienes que se transan día a día en el mundo. Y es que, a la par de sus estudios, desde muy pequeño sus padres le inculcaron el deber de ahorrar. Así Pedro ahorra el 10% de su salario mensual en una AFP, pero además de lo que para todos es obligación él mantiene inversiones en cuentas de ahorro, acciones de empresas y/o materias primas, dependiendo del estado de la economía. Gracias a sus conocimientos y disciplina, ha logrado aumentar su riqueza año a año. Conmovido por los relatos de quienes fueran sus amigos de infancia, Pedro decide compartir su experiencia.

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