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¿Cuán bajas son las jubilaciones en Chile?

En este artículo explico con manzanitas cuán bajas son las jubilaciones en Chile. Una pregunta que, a estas alturas, todos debiéramos saber responder.

Hace un par de semanas vi el maravilloso documental de Maite Alberdi, “El Agente Topo”, una cinta chilena nominada al Oscar y que aspira a ser galardonada como “Mejor Documental”. Si no la has visto, ¡te recomiendo verla! Pues, a mi entender, la conmovedora película deja un potente mensaje, del que todos debiéramos acusar recibo: ¡Qué abandonados tenemos a nuestros adultos mayores! Aquel abandono no sólo se refleja en las visitas, los cuidados o la atención que les brindamos, sino también en las bajas jubilaciones que resultan del ahorro previsional.

A estas alturas, ya no es novedad de que en Chile las jubilaciones son bajas. Pero, ¿Cuán bajas? ¿$150.000? ¿$200.000? ¿$300.000? Hagan sus apuestas.

Como forma de acusar recibo al llamado de atención de Maite y “El Agente Topo”, en este artículo atenderé una pregunta que, a mi juicio, todos en Chile debiéramos saber responder: ¿Cuán bajas son las jubilaciones en Chile? Hora de explicarlo con manzanitas.

El Verdadero Sueldo Mínimo

Vayamos al grano. De acuerdo a la Superintendencia de Pensiones, a febrero de 2021 la pensión o jubilación promedio en Chile fue de UF 10,82. Al valor UF del 12 de abril de 2021, esto equivalía a $318.320. Esto representa un 83,4% del “sueldo bruto mínimo”, pues, recordemos, tras el “Estallido Social” el Gobierno estableció un subsidio para nadie percibiera un sueldo bruto inferior a $380.000.

Es importante mencionar que este promedio incluye los aportes que otorga el Gobierno a quienes perciben pensiones bajas, conocidos como “Aportes Previsionales Solidarios” (APS). Ahora bien, si no existieran estos aportes gubernamentales, la pensión o jubilación promedio sería de UF 9,33, equivalente a $274.485. Un 72,2% del sueldo bruto mínimo. Esta cifra nos señala lo que son capaces de autofinanciar las personas con el ahorro individual que realizan mensualmente. O bueno, si se quiere leer de otra manera, lo que serían las pensiones si un día el Estado dejara de aportar.  

La Mediana

Si bien el promedio es una estadística de gran valor, no debe ser la única estadística que debe observarse para tener una visión más detallada de una muestra o población.

Por ejemplo, imaginemos que en un país existen 5 jubilados, donde 4 de ellos no reciben ninguna pensión y sólo 1 recibe una pensión de $1.000.000. En este país la jubilación promedio sería de $200.000. No obstante, el promedio es medio “engañoso”, pues la realidad es que 4 personas no reciben nada.

Para tener una estadística complementaria deberíamos observar la mediana. Para obtener esta estadística, debemos ordenar de menor a mayor a los 5 jubilados, de acuerdo a su pensión. El resultado sería: $0, $0, $0, $0, $1.000.000. La mediana correspondería a la pensión del individuo 3, que sería “el punto o valor central” de esta población. Así, la mediana sería de $0. Esto se interpreta como que el 50% de los individuos (o dicho en simple, la mitad) percibe una jubilación de $0. Al respecto: ¿Cuál dato te parece más fidedigno de la realidad? ¿El promedio de $200.000 o la mediana de $0?

Entendido esto tenemos que, incluyendo APS, la jubilación o pensión mediana en Chile es de UF 7,92, equivalentes a $233.003. Esto quiere decir que la mitad de los jubilados en nuestro país gana esto o menos. Esta cifra equivale a un 61,3% del “sueldo mínimo bruto”.

Ahora bien, si no existieran los APS, la jubilación mediana sería de UF 5,48. Es decir, $161.219. Esto representa tan sólo un 42,4% del “sueldo mínimo bruto”. Menos de la mitad. Esto nos indica que, si no existieran aportes del Estado, la mitad de los jubilados en Chile ganaría menos de $161.219. 

¿Cómo nos alejamos del sueldo mínimo, no?

Los Años Cotizados

Desde hace un par de años la Superintendencia de Pensiones reporta las jubilaciones promedio y mediana, categorizando a las personas de acuerdo a los años que cotizaron. Al respecto, uno esperaría que una persona que ahorró durante 30 años no reciba la misma pensión que una persona que ahorró durante 10 años, por razones obvias. Así, la Superintendencia busca exponer si mientras más se ahorra, más se recibe, al tiempo que busca reflejar el impacto sobre las pensiones de las famosas “lagunas previsionales”: los años en que una persona no ahorró.

Como se aprecia en la tabla, las pensiones promedio y mediana van aumentando a medida que se ahorró durante más tiempo. Nota que la pensión promedio es de $374.806 para quienes ahorraron entre 25 y 30 años, mientras que para quienes ahorraron entre 30 y 35 años la pensión promedio es de $465.125. Finalmente, para quienes ahorraron entre 35 y 40 años la jubilación promedio es de $621.343. ¿Impensado, verdad?

No obstante, ojo con las medianas 👀. Nota que el 50% de las personas que ahorraron entre 25 y 30 años recibe $278.898 o menos, la mitad de quienes ahorraron entre 30 y 35 años recibe $324.205 o menos, y finalmente la mitad de los que ahorraron entre 35 y 40 años percibe $436.882 o menos.

Todo esto nos sugiere que, si bien al ahorrar constantemente durante la vida laboral probablemente se logrará una mejor pensión, tampoco los resultados son de escándalo. Quizás, esto nos revela que deberíamos ahorrar más de un 10% al mes.

La Extraña Minoría

Ahora bien, recibir una pensión entre los $465.125 y los $621.343 tampoco estaría nada de mal. A diferencia de las pensiones bajo los $250.000, que podríamos catalogar como “mesadas”, estas jubilaciones serían “sueldos”. Lo que al final, todos esperan. En ese sentido, es una buena noticia que quienes ahorren entre 30 y 40 años logren estos resultados. Significa que el sistema funciona, y que hay vida después de todo. Pero bueno, aquí es cuando me pongo aguafiestas.

Lamentablemente, tan sólo el 6% de las personas ahorra entre 35 y 40 años, mientras que tan sólo el 13% ahorra entre 30 y 35 años. En suma, un 19% de los cotizantes entre 30 y 40 años. Esto nos sugiere que el sistema funciona, pero tan sólo para un quinto de los trabajadores.

Desde que se creó el sistema de capitalización individual, más conocido como “sistema AFP”, se estableció que todos los trabajadores deben ahorrar mes a mes un 10% de sus sueldos brutos, de forma obligatoria. Esta obligación recae mayoritariamente en los empleadores, que deben pagar las cotizaciones previsionales de sus trabajadores.

Al respecto, llama la atención que sólo 2 de cada 10 trabajadores ahorren durante 30 años o más. Sin sonar machista, sino que realista, entendería esto en el caso de las mujeres, quienes hasta el día de hoy deben compatibilizar su vida entre el trabajo y la crianza de sus hijos. Pero, para el caso de los hombres, uno esperaría que la mayoría tenga 3 décadas de ahorro sin grandes apuros. Más aun, teniendo en cuenta que los hombres se jubilan a los 65 años, y comenzaron a trabajar cuándo: ¿A los 18? ¿A los 21? ¿A los 25?. En el último caso, perfectamente un trabajador debiera tener 40 años de ahorro. Tan sólo le tendríamos que descontar años de desempleo, pero eso jamás debiera llevarnos a 20, 15 o 10 años de ahorro. 

¿Por qué 8 de cada 10 trabajadores en Chile ahorra menos de 30 años? ¿Por qué las personas que ahorran entre 0 a 10 años superan a los que ahorran entre 30 y 40 años? ¿Por qué la obligación de ahorrar un 10% todos los meses no se está cumpliendo? ¿Por qué un gran número de personas posee altas “lagunas previsionales”? Preguntas que debieran concentrar nuestra atención, y que sin duda ameritan más artículos.

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Reflexión

En general, en Chile las pensiones son bajas. En promedio se obtienen $318.320 y la mitad de las y los jubilados gana $233.003 o menos. Estas cifras no logran equiparar el sueldo mínimo vigente, y lo peor es que incluyen los aportes que realiza el Estado a las pensiones más bajas. Sin ayudas del Estado, el promedio sería de $274.485 y la mitad de las y los jubilados recibiría $161.219 o menos. Una locura.

No obstante, los detalles muestran brotes verdes. Pareciera ser que cuando la gente acumula más de 3 décadas de ahorro, el sistema funciona y otorga resultados no despreciables. Sin embargo, tampoco son resultados de festival. Esto sugiere que quizás ahorrar un 10% mensual es poco.

Lamentablemente, las estadísticas sugieren que el sistema funciona, pero para una minoría y no para todos. A pesar de que el Estado dicta la obligatoriedad de ahorrar mes a mes, las cifras sugieren que esto no se está cumpliendo. De otra forma, no se explica que 8 de cada 10 jubilados tengan ahorros por menos de 30 años.

No cabe duda que nuestro sistema previsional requiere reformas sustantivas y profundas. Y, ojo, no sólo el sistema previsional, sino también la legislación laboral. El objetivo es que todos los trabajadores ahorren mes a mes, y esto se cumpla a cabalidad, sin importar si se posee un contrato de trabajo o no. Adicionalmente, las cifras sugieren que se debiera ahorrar más, pues aun ahorrando durante 40 años, los resultados no son de escándalo.

Lo importante es que las reformas (o refundaciones) que se propongan, discutan y se adopten sean responsables, sostenibles y ajenas a ideologías. De lo contrario, puede que el remedio sea peor que la enfermedad. 

Acusemos recibo de las estadísticas y el mensaje de Maite Alberdi, y comencemos a trabajar. Por nuestros “Agentes Topo” actuales. Y por los futuros.

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